FISICA
La inducción electromagnética es la producción de corrientes
eléctricas por campos magnéticos variables con el tiempo. El descubrimiento por
Faraday y Henry de este fenómeno introdujo una cierta simetría en el mundo del
electromagnetismo. Maxwell consiguió reunir en una sola teoría los
conocimientos básicos sobre la electricidad y el magnetismo. Su teoría
electromagnética predijo, antes de ser observadas experimentalmente, la
existencia de ondas electromagnéticas. Posteriormente, Hertz comprobó su
existencia e inició la era de las telecomunicaciones.
El descubrimiento, debido a Oersted, de que una corriente
eléctrica produce un campo magnético multiplicó el número de experimentos en
busca de relaciones nuevas entre la electricidad y el magnetismo. En ese
ambiente científico pronto surgiría la idea inversa de producir corrientes
eléctricas mediante campos magnéticos. Faraday fue el primero en precisar en
qué condiciones podía ser observado semejante fenómeno. A las corrientes eléctricas
producidas mediante campos magnéticos Faraday las llamó corrientes
inducidas. Desde
entonces al fenómeno consistente en generar campos eléctricos a partir de
campos magnéticos variables se denomina inducción electromagnética.
La inducción electromagnética constituye una pieza destacada
en ese sistema de relaciones mutuas entre electricidad y magnetismo que se
conoce con el nombre de electromagnetismo. Pero,
además, se han desarrollado una gran cantidad de aplicaciones prácticas de este
fenómeno físico. El transformador que se emplea para conectar una calculadora a
la red, la dinamo de una bicicleta o el alternador de una gran central
hidroeléctrica son sólo algunos ejemplos que muestran la deuda que la sociedad
actual tiene contraída con ese modesto encuadernador convertido en físico
experimental que fue Michael Faraday.
Las experiencias de Faraday
Las experiencias que llevaron a Faraday al descubrimiento de
la inducción electromagnética pueden ser agrupadas en dos categorías:
experiencias con corrientes y experiencias con imanes. En primer lugar preparó
dos solenoides, uno enrollado sobre el otro, pero aislados eléctricamente entre
sí. Uno de ellos lo conectó a una pila y el otro a un galvanómetro y observó
cómo cuando accionaba el interruptor del primer circuito la aguja del
galvanómetro del segundo circuito se desplazaba, volviendo a cero tras unos
instantes. Sólo al abrir y al cerrar el interruptor el galvanómetro detectaba
el paso de una corriente que desaparecía con el tiempo. Además, la aguja se desplazaba
en sentidos opuestos en uno y otro caso.
En el segundo grupo de experiencias Faraday utilizó un imán
recto y una bobina conectada a un galvanómetro. Al introducir bruscamente el
imán en la bobina observó una desviación en la aguja, desviación que desaparecía
si el imán permanecía inmóvil en el interior de la bobina. Cuando el imán era
retirado la aguja del galvanómetro se desplazaba de nuevo, pero esta vez en
sentido contrario. Cuando repetía todo el proceso completo la aguja oscilaba de
uno a otro lado y su desplazamiento era tanto mayor cuanto más rápido era el
movimiento del imán entrando y saliendo en el interior de la bobina. Lo mismo
sucedía cuando mantenía quieto el imán y movía la bobina sobre él.
La representación del campo magnético en forma de líneas de
fuerza permitió a Faraday encontrar una explicación intuitiva para este tipo de
fenómenos. Para que se produjera una corriente inducida en la bobina era
necesario que las líneas de fuerza producidas por el imán fueran cortadas por
el hilo conductor de la bobina como consecuencia del movimiento de uno u otro
cuerpo. En el primer grupo de experiencias, las líneas de fuerza, al aparecer y
desaparecer junto con la corriente debida a la pila, producían el mismo tipo de
efectos.
Las experiencias anteriores a las de Faraday, al no tener en
cuenta los aspectos dinámicos, o de cambio con el tiempo, de esta clase de
fenómenos, no pudieron detectar este tipo de corrientes que aparecen en un
circuito eléctrico sin que exista dentro del propio circuito ninguna pila que
las genere.
LA NOCIÓN DE FLUJO MAGNÉTICO
La representación de la influencia magnética de un imán o de
una corriente eléctrica en el espacio que les rodea mediante líneas de fuerza
fue ideada por Faraday y aplicada en la interpretación de la mayor parte de sus
experimentos sobre electromagnetismo. Mediante este tipo de imágenes Faraday
compensaba su escasa preparación matemática, apoyándose así su enorme habilidad
gráfica y su no inferior intuición científica. La noción de flujo magnético
recoge esa tradición iniciada por Faraday de representar los campos mediante
líneas de fuerza, pero añade, además, un significado matemático.
Cuando se observa, con la ayuda de limaduras de hierro, el
campo magnético creado por un imán recto, se aprecia que, en los polos, las
líneas de fuerza están más próximas y que se separan al alejarse de ellos. Dado
que la intensidad del campo magnético B disminuye con la distancia a los polos,
parece razonable relacionar ambos hechos y establecer por convenio una
proporcionalidad directa entre la intensidad del campo B y la cantidad
de líneas de fuerza que atraviesan una superficie de referencia unidad. Cuanto
más apretadas están las líneas en una región, tanto más intenso es el campo en
dicha región.
El número de líneas de fuerza del campo B que atraviesa
una superficie unidad depende de cómo esté orientada tal superficie con
respectó a la dirección de aquéllas. Así, para un conjunto de líneas de fuerza
dado, el número de puntos de intersección o de corte con la superficie unidad
será máximo para una orientación perpendicular y nulo para una orientación
paralela. El número de líneas de fuerza del campo B que atraviesa
perpendicularmente una superficie constituye entonces una forma de expresar el
valor de la intensidad de dicho campo.
Se define el flujo del campo magnético B a través de
una superficie, y se representa por la letra griega f, como el número total de líneas de fuerza que atraviesan tal
superficie. En términos matemáticos, para un campo magnético constante y una
superficie plana de área S, el flujo magnético se expresa en
la forma:
f= B · S · cos 

siendo
el ángulo que forman las líneas de fuerza (el
vector B) con la perpendicular a la superficie. Dicha
ecuación recoge, mediante el cos
,
el hecho de que el flujo varíe con la orientación de la superficie respecto del
campo B y también que su valor dependa del área S de la superficie
atravesada. Para
= 0º (intersección
perpendicular) el flujo es máximo e igual a B · S; para
= 90º
(intersección paralela) el flujo es nulo.




La idea de flujo se corresponde entonces con la de
“cantidad” de campo magnético que atraviesa una superficie determinada. En el
Sistema Internacional se expresa en wéber (Wb). Un
wéber es el flujo magnético que, al atravesar un circuito de una sola espira
produce en la misma una fuerza electromotriz de 1 volt si se anula dicho flujo
en 1 segundo por crecimiento uniforme.
La ley de Faraday-Henry
Independientemente de Faraday, Joseph Henry, en los Estados
Unidos, había observado que un campo magnético variable produce en un circuito
próximo una corriente eléctrica. Los resultados concordantes de las experiencias
de ambos físicos pueden resumirse en un enunciado que se conoce como ley de
Faraday-Henry:
La fuerza electromotriz inducida en un circuito es
proporcional a la rapidez con la que varía el flujo magnético que lo atraviesa.
Siendo e la fuerza
electromotriz inducida y ∆f la
variación de flujo magnético que se produce en el intervalo de tiempo ∆t.
De acuerdo con esta ecuación, la magnitud de f.e.m. inducida coincide con lo
que varía el flujo magnético por unidad de tiempo.
El signo negativo recoge el hecho, observado
experimentalmente por Faraday y Henry, de que aumentos (∆f > 0) y disminuciones (∆f < 0) de flujo magnético producen
corrientes inducidas de sentidos opuestos.
Si no hay variación con el tiempo del flujo magnético que
atraviesa un circuito, el fenómeno de la inducción electromagnética no se
presenta. Tal circunstancia explica los fracasos de aquellos físicos
contemporáneos de Faraday que pretendieron conseguir corrientes
inducidas en
situaciones estáticas, o de reposo, del circuito respecto del imán o viceversa.
El sentido de las
corrientes inducidas
Aunque la ley de Faraday-Henry, a través de su signo
negativo, establece una diferencia entre las corrientes inducidas por un
aumento del flujo magnético y las que resultan de una disminución de dicha
magnitud, no explica este fenómeno. En cambio Lenz, un físico alemán que
investigó el electromagnetismo en Rusia al mismo tiempo que Faraday y Henry,
propuso la siguiente explicación del sentido de circulación de las corrientes
inducidas que se conoce como ley de Lenz:
Las corrientes que se inducen en un circuito se producen en
un sentido tal que con sus efectos magnéticos tienden a oponerse a la causa que
las originó.
Así, cuando el polo norte de un imán se aproxima a una
espira, la corriente inducida circulará en un sentido tal que la cara
enfrentada al polo norte del imán sea también Norte, con lo que ejercerá una
acción magnética repulsiva sobre el imán, la cual es preciso vencer para que se
siga manteniendo el fenómeno de la inducción. Inversamente, si el polo norte
del imán se aleja de la espira, la corriente inducida ha de ser tal que genere
un polo Sur que se oponga a la separación de ambos. Sólo manteniendo el
movimiento relativo entre espira e imán persistirán las corrientes inducidas,
de modo que si se detiene el proceso de acercamiento o de separación cesarían
aquéllas y, por tanto, la fuerza magnética entre el imán y la espira
desaparecería.
La ley de Lenz, que explica el sentido de las corrientes
inducidas, puede ser a su vez explicada por un principio más general, el principio
de la conservación de la energía. La producción de una corriente eléctrica
requiere un consumo de energía y la acción de una fuerza desplazando su punto
de aplicación supone la realización de un trabajo. En los fenómenos de
inducción electromagnética es el trabajo realizado en contra de las fuerzas
magnéticas que aparecen entre espira e imán el que suministra la energía
necesaria para mantener la corriente inducida. Si no hay desplazamiento, el
trabajo es nulo, no se transfiere energía al sistema y las corrientes inducidas
no pueden aparecer. Análogamente, si éstas no se opusieran a la acción
magnética del imán, no habría trabajo exterior, ni por tanto cesión de energía
al sistema.
MAGNETISMO
El fenómeno del magnetismo era conocido ya por los antiguos
griegos desde hace más de 2000 años. Se observaba que ciertos minerales (imanes) podían atraer o repeler
pequeños objetos de hierro.
Aunque se tenía conocimiento de este fenómeno de forma
experimental no fue hasta mediados del siglo XIX cuando se formularon
teóricamente todas las interacciones de tipo eléctrico y magnético, resumidas en
las ecuaciones de
Maxwell.
Las propiedades magnéticas son más acusadas en los extremos
del imán, que se denominan polos magnéticos, polo Norte (N) y polo Sur
(S). Del mismo modo que cargas eléctricas del mismo signo se repelen y
de distinto se atraen, imanes que se acercan por polos iguales se repelen y si se acercan por
polos opuestos se atraen. Es imposible aislar un único polo magnético,
de modo que si un imán se parte en dos, en cada trozo vuelve a haber un polo
Norte y uno Sur.
En magnetismo hablamos en términos de un vector llamado
campo magnético B representado por sus líneas de campo de modo
que en cada punto del espacio el campo es tangente a dichas líneas.
El hecho de que los polos magnéticos nunca se puedan dar por
separado se traduce en que las líneas de campo son siempre cerradas, saliendo del polo Norte y entrando por el polo Sur.
IMANES
Los imanes son materiales capaces de atraer sustancias conocidas como magnéticas
(hierro, acero, cobalto, níquel…). La magnetita es un imán natural que, como el resto de los imanes, posee una
serie de propiedades. El magnetismo como apenas se
empleaba en juguetes, trucos de magia y brújulas para la navegación. Más tarde
surgió el gran campo de utilización de los materiales magnéticos: cintas de
audio y vídeo, la grabación magnética de información, bandas en tarjetas de
crédito, billetes, etc. El ejemplo más sencillo de entender es el disco duro,
donde los “ceros y unos” que constituyen los bits de información digitalizada
son regiones del medio con imantación orientada en una misma dirección pero en
un sentido o en el opuesto a esto se le denomina el sistema binario.
NANOIMANES
Hoy en día ya estamos inmersos en la era de la
nanotecnología, por lo que también son de esperar aplicaciones relevantes en
otras áreas de gran interés social, como son las ciencias de la vida y la
biotecnología. En estos campos, los materiales magnéticos más prometedores con
dimensiones nanométricas tienen formas esféricas, poliédricas o cilíndricas:
son las denominadas nanas partículas magnéticas, y en general se trabaja con
una dispersión coloidal de las mismas (el medio líquido en el que están
dispersas puede ser sangre, orina, medio fisiológico, etc.). En muchos casos,
interesa que estas nano partículas sean lo suficientemente pequeñas como para
presentar un comportamiento superparamagnético, es decir, que debido a las
fluctuaciones térmicas no tengan imanación estable en ausencia de campo
magnético aplicado: así se mantiene la estabilidad coloidal y se impide que se
aglomeren por atracción magnética. Por tanto, sólo cuando se aplica un campo
magnético se produce un alineamiento estadístico de los momentos magnéticos,
dando lugar a una imanación estable. En cuanto a su composición, en principio
uno esperaría que cuanto mayor sea la imanación, mejor será el comportamiento
de esos sistemas, pero hay que tener en cuenta otros factores como la
biocompatibilidad y el umbral de toxicidad de las nano partículas. Por ello, y
aunque hay otros materiales que pueden tener mejores propiedades magnéticas,
para las aplicaciones biológicas se emplean sobre todo óxidos de hierro, tales
como la maghemita, la magnetita y otras ferritas.
Aplicaciones:
Las principales aplicaciones biotecnológicas de estas
nanopartículas son: la separación magnética, el suministro dirigido de
fármacos, el tratamiento mediante hipertermia, la mejora del contraste en el
diagnóstico por resonancia magnética, y por último, su empleo como
transductores en biosensores. En todos los casos, es necesario funcionalizar
las nanopartículas, es decir, recubrirlas con distintos agentes para que tengan
las características adecuadas: que no se deterioren en el medio.
Actualmente no se ha realizado un gran desarrollo de los
nanoimanes, por lo que en muchos aspectos siguen siendo una ciencia
experimental. Pese a ello, nosotros consideramos que la evolución tecnológica
de esta clase de materiales muy rápida, por lo que esperamos que dentro de poco
tiempo dicha tecnológica pueda ser más barata y aplicable a la realidad, en
proyectos como este.
PALMERAS
Buscamos un adecuado soporte donde se pueda colocar una bobina y se pueda dar movimiento a los imanes para que haya una variación del campo magnético. Para ello, este sistema se incorporará a un árbol del cual se aproveche su continuo movimiento.
La
aplicación de nuestro proyecto a un árbol se debe al beneficio que se obtiene
de dos partes de este: las hojas y su tronco; haciendo innecesaria una
estructura y pudiendo ser aplicado en cualquier sitio donde la planta pueda
crecer o ya se encuentre. Así se fomenta además, ecologismo y biodiversidad al
poder hacer centrales eléctricas con este tipo de sistema con la plantación de
más especies.
Las
raíces
Toda
estructura tiene unos cimientos y en el caso de un árbol, son las raíces. Estas
se encuentran insertadas en el suelo y le sirven de sustento a todo el árbol,
agarrándolo fuertemente al suelo para evitar cualquier movimiento.
El
tronco
Es
la parte estructural de un árbol y se encarga de soportar las ramas, hojas y
todo lo que haya apoyado sobre él, en nuestro caso, el dispositivo. También se
encarga de transportar y proveer a toda la planta de la savia bruta que va por
el tronco hacia los tejidos fotosintetizadores (comúnmente las hojas), reparte por todo el cuerpo del vegetal la savia
elaborada. También almacenan sustancias de reserva, como ocurre en las plantas
bulbosas.
Generalmente,
el tronco crece en sentido vertical a la luz del sol. Se dan casos en los que
puede alcanzar alturas de más de 80 metros, algo beneficioso también para
nuestro proyecto pues a elevadas alturas se da una mayor velocidad de viento
que moverá con mayor constancia las hojas del árbol.
Las
hojas
Las
hojas se forman a partir del tallo y generalmente son planas y verdes a causa
de la presencia de clorofila necesaria para realizar la fotosíntesis. Además facilitan el intercambio de
gases que permite la fotosíntesis, respiración y evapotranspiración
(evaporación del agua para que las raíces sigan absorbiendo).
La
posible aplicación de nano-imán sobre la hoja supondría un problema pues se
impediría la fotosíntesis, respiración,
evapotranspiración y la captación de la luz debido a que:
Los
genes encargados de codificar las enzimas que sintetizan la clorofila son
activados en presencia de luz, es decir, para que exista clorofila
necesariamente debe haber luz. Si los cloroplastos (que es la parte de la
célula en donde se encuentra la clorofila), no reciben luz, no habrá síntesis
de clorofila, por lo cual, esa parte de la hoja perderá su color verde y se
volverá blanca. En el caso de acumularse otros pigmentos con el tiempo, se
volverá amarilla o posiblemente roja.
La
hoja no estará sintetizando ningún carbohidrato pues no está realizando
fotosíntesis, pero en cambio, si está demandando nutrimentos del suelo, los
cuales se acumularán causando una elevada toxicidad en la hoja, haciendo que
esta muera. Otra posible respuesta es que la parte de la hoja al estar
demandando nutrimentos pero no estar aportando ningún carbohidrato, active
señales de alarma y la planta dispare sus niveles de ácido abscísico. Esta
hormona acelerará la muerte de la hoja, con lo cual se pondrá amarilla y
morirá.
En
cualquier caso, la respuesta dependerá de la planta, pero es seguro que la hoja
morirá y se separará de la planta, por lo que será imposible aplicar nuestro
sistema para obtener energía si la hoja no permanece junto al bobinado o
matamos a la planta.
Ante
esta adversidad, hemos estudiado la presencia de hojas en plantas que no
realicen las anteriores funciones, y sea posible aplicar una capa de nanoimán
sobre ellas sin que la hoja muera. Sin embargo, la presencia de hojas en
cualquier planta tiene esa estricta función, motivo por el cual hemos decidido
escoger un tipo de planta concreta: la palmera.
Las
hojas de la palmera al igual que en cualquier otra planta, tienen como cometido
la realización de la fotosíntesis, por lo que no se puede realizar la aplicación
de ninguna capa sobre ellas que impida dicho proceso. Pero por otro lado, en
una palmera quedan colgando las hojas muertas durante incluso, toda la vida de
esta, siendo en ellas posible la aplicación de una capa de nanoimán, pues no
repercutiría en la planta.
Las
palmeras son árboles de tronco recto y alto, con la copa formada por hojas muy
grandes y verdes en forma de penacho. Presentan flores de color blanco o
amarillo en racimo, y algunas de ellas presentas frutos comestibles.
Las
palmeras pertenecen al orden de las angiospermas (plantas que tienen el óvulo
protegido en el interior del ovario). Dentro de este orden, las angiospermas
se diferencian en dos grupos: las
monocotiledóneas y las dicotiledóneas.
Morfológicamente
podemos dividir una palmera en tres partes:
- Raíces: sistema radicular. Son
las raíces de las palmeras que nacen de la base del tronco o bulbo basal.
Como en el resto de las plantas las raíces ejercen las funciones
esenciales de anclaje y absorción de agua y nutrientes.
- Tronco:
estípite. Como ya se explicó anteriormente, este es el tipo de tronco
característico de las palmeras que termina en un ápice de crecimiento
llamado yema apical. Este órgano es vital, ya que si sufre algún daño o
alteración fisiológica, la planta muere.
- Copa: la forman tres elementos, las hojas, el sistema o aparato reproductor y la yema apical, de los cuales, nos vamos a centran en las hojas, pues serán una parte principal del proyecto.
Existen diversos tipos de hojas que existen según la especie de la palmera, hacemos enfasís en dos concretos:
- Palmada o Palmeada. Este tipo de hoja tiene una silueta semicircular o circular, en forma de abanico, y dividida en muchos segmentos. Se llama palmada si la división de los segmentos llega hasta la base en la unión con el pecíolo, o palmatífidas si se dividen en parte.
- Costapalmada. Este tipo de hoja también esta dividida en muchos segmentos, pero en este caso, el pecíolo puede desaparecer de forma escarpada en la unión de los segmentos o extenderse en el limbo. Dicha extensión del pecíolo recibe el nombre de costilla.
De entre las numerosas y distintas
especies de palmeras que existen, hemos tenido en cuenta diferentes
características de cada especie para hacer una selección concreta de las
especies que serían idóneas para la aplicación de nuestro sistema:
- El
factor principal es que la palmera no
pierda las hojas secas (se caigan) al terminar de ser útiles para
ella, pues las aprovecharemos para aplicar el imán.
- El
factor de crecimiento también es importante en el caso de que se quieran
forestar grandes zonas con el objetivo de obtener una mayor cantidad de
energía. Hemos seleccionado las que tienen un crecimiento más rápido.
- El
clima repercute de manera distinta en cada palmera, hemos escogido las más
resistentes y mejor adaptadas a distintas
temperaturas, humedades y suelos así como preparadas a distintas
condiciones.
- El
tamaño de una palmera puede
suponer que llegue a alturas donde los vientos sean más fuertes y, por
tanto, sus hojas se muevan continuamente y con mayor velocidad es por ello
que hemos escogido palmeras que alcanzan alturas de hasta 30 metros.
- El
tipo de hoja y como quede
dispuesta con respecto al tronco condicionará una mayor o menor inducción
eléctrica. Por tanto, hemos elegido palmeras cuya hoja es palmada o costa
palmada que tienen una mayor superficie sobre la que rociar el imán y las
hojas secas quedan dispuestas alrededor del tronco al contrario que las
pinnadas, que están mucho más alejadas una vez secas.
Además, con respecto a las hojas secas
de las palmeras, cabe decir que una palmera en estado natural siempre tiene el
mismo número de hojas. Esto es debido a que las palmeras controlan la cantidad
de hojas que dejan secar porque ya han cumplido su función, y las que emiten
nuevas, normalmente son un numero idéntico a las que se han secado,
estableciendo un equilibrio, para su perfecto funcionamiento.
Hay que tener en cuenta que si podamos
más de lo normal, retirando hojas verdes o que no estén secas del todo,
rompemos o alteramos el sistema de regulación de la palmera, y además
disminuimos la capacidad fotosintética de la planta y como consecuencia de
esto, ralentizamos en gran medida su crecimiento. Para no alterar su
fisiología, solo debemos podar hojas secas cada dos o tres años según la
palmera.
En el caso de nuestro proyecto, no las
podaríamos, o solo retiraríamos las inferiores, para poder enrollar la bobina
alrededor del tronco.
De
entre los tipos de palmera que presentan la posibilidad de mantener sus hojas
secas unidas al tronco y a las cuales aplicaríamos nuestro sistema destacamos:
Washingtonia robusta: pertenece a la anteriormente
mencionada familia de las Arecaceae. Esta especie proviene del noroeste de
México y California.
Destaca para nuestro proyecto por ser una de las palmeras de crecimiento más veloz, más rústico y más económico. Además supera los 30 metros de altura, algo muy apropiado por los vientos que se generan a esas alturas. Se caracteriza por su corteza de color pardo grisáceo, por sus hojas muy grandes, de hasta dos metros de diámetro, que muestran un color verde brillante. En el caso de las hojas viejas, no poseen hilos o filamentos colgante y se mantienen en la palmera caídas hacia al tronco, algo fundamental para facilitar la inducción.
Destaca para nuestro proyecto por ser una de las palmeras de crecimiento más veloz, más rústico y más económico. Además supera los 30 metros de altura, algo muy apropiado por los vientos que se generan a esas alturas. Se caracteriza por su corteza de color pardo grisáceo, por sus hojas muy grandes, de hasta dos metros de diámetro, que muestran un color verde brillante. En el caso de las hojas viejas, no poseen hilos o filamentos colgante y se mantienen en la palmera caídas hacia al tronco, algo fundamental para facilitar la inducción.
Además,
es una planta apropiada para plantar en grupos o en alineaciones, algo
fundamental para la disposición de grandes hectáreas con el fin de obtener una
cantidad importante de electricidad. Tolera muy bien el
trasplante y la falta de agua, así como suelos pobres, y también resiste heladas de hasta -5ºC
y a la sequía; haciéndola apropiada para plantarla en distintas zonas.

Washingtonia filifera: pertenece a la familia de las
arecaceae y proviene de las zonas de Arizona, California y norte de México. Es
una de las palmeras más adecuadas para zonas litorales y zonas interiores de
clima suave además de ser una de las especies más cultivadas en el mundo.
La
especie estilizada es la Washingtonia robusta y la de tronco más grueso es
esta, la Washingtonia filifera. Es por tanto, una palmera de tronco grueso, sin
capitel, de hasta 60-80 cm de diámetro y 1m en la base, llegando a una altura
de 8-12 m pudiendo llegar hasta 20 m. Sus hojas son costapalmadas (en forma de
abanico) y están divididas en segmentos largos, colgantes y con los bordes
filamentosos, de hasta 2,5-3 m. Tienen color verde con espinas recurvadas en
forma de anzuelo a lo largo del margen, las hojas una vez secas quedan dobladas
y pegadas junto al tronco.
Tiene
una edad media según el hábitat de entre 180-200 años (hasta un máximo de 260
años). Es muy utilizada en amplias alineaciones y grupos, teniendo como función
en España como planta ornamental. Son especies que viven bien a pleno sol
incluso desde joven, pero son sensibles al frío en estas edades. Los ejemplares
adultos llegan a resistir temperaturas hasta de -10ºC y aunque a esas
temperaturas sus hojas se chamusquen, la planta se recupera bien. Resiste
suelos pobres pero no a los suelos húmedos pues la pudren.

Trithrinax campestris
(Caranday): pertenece
a la familia de las arecaceae de origen las zonas de Argentina y Uruguay. Es una especie de crecimiento lento
y presenta un tronco dificultoso pues esta cubierto de restos foliares
espinosos. Sin embargo, estos se pueden retirar con facilidad con la poda, la
cual debe realizarse pues las palmas secas más viejas forman una cobertura
alrededor del tronco donde tienen un escaso movimiento. De estar en un hábitat
propicio para la planta es posible la retirada del follaje seco excesivo pues
no necesitará la planta de esa protección extra.
En
el caso de sus hojas verdes, son palmadas con segmentos coriáceos muy rígidos y
de color azulado. Las vainas emergentes están fuertemente armadas en los bordes
con espinas de diez a quince centímetros de largo.
Se
trata de una planta que resiste a pleno sol y también a estar en la media
sombra, pudiendo soportar heladas de hasta -9ºC (sus hojas se chamuscan pero la
planta se recupera bien). Puede vivir en suelos pobres, pedregosos, calizos,
arenosos, salinos, siempre y cuando estos tengan un buen drenaje; y resiste la
salinidad del suelo, pero los aires marinos llegan a quemar sus hojas, que se
van reponiendo siempre que las hojas quemadas protejan a las nuevas. Además
resiste la sequía.
Por otra
parte, es una palmera de cuyas hojas se extraen fibras para la elaboración de
cuerdas y con las hojas enteras se confeccionan escobas y pantallas.

Brahea edulis: pertenece a la familia de las
arecaceae y su lugar de procedencia es la isla de Guadalupe (México). Es una
palmera de tronco no muy grueso, sin capitel, con tronco columnar de una altura
máxima de entre 10-12 m y hasta 40 cm de diámetro en el tronco, con la base
normalmente más hinchada. Sus hojas son costapalmadas (en forma de abanico) y
están divididas hasta casi la mitad. Tienen un color verde en el haz y en el
envés, con nerviaciones pronunciadas. Sus frondas llegan hasta los 2 m de
diámetro; en el caso de las hojas secas, quedan dobladas y pegadas junto al
tronco.
Esta
clase de palmera tiene las desventaja de tener un crecimiento lento y raramente
se cultivan en alineaciones, suele ser más en grupos o un único ejemplar.
En
cuanto a ecosistema, esta palmera es adecuada para climas templados y
subtropicales secos ya que muestra una buena resistencia al frío y a las heladas
(-8ºC), haciéndolas propicias para zonas más al norte que el anterior ejemplar
mostrado.
También
resisten bien al viento, algo básico para nuestro proyecto, pero no soportan
igualmente la sal, por lo que se muestra una palmera acondicionada para zonas
del interior; haciéndola incluso apta para zonas de sequía con suelos pobres e
incluso calizos, siempre que drenen bien.

Cabe
resaltar que es muy posible que existan otras especies de palmeras también
aptas para aplicarles el sistema pues presentan sus hojas secas alrededor del tronco,
sin embargo, tras un riguroso estudio de muchas clases distintas de palmeras, además de rechazar lasque no presentan hojas secas, también hemos descartado muchas por su pequeño tamaño, por su lento crecimiento, o por las características
de cultivo que las hacen difíciles de plantar en grandes alineaciones, por
ello, las anteriores plantas serían las idóneas para este sistema. De entre
ellas destacamos la Washingtonia robusta por ser la palmera que más se ajusta a
nuestro criterio para la aplicación del sistema teniendo las aptitudes idóneas
para conseguir el mayor rendimiento con él.
Por
último, hemos de decir que, este proyecto además de estar ideado para producir
energía eléctrica, serviría para aprovechar otras características de estas
palmeras obteniendo de ellas, como se han citado en algunos casos, la materia
prima para realizar objetos de artesanía. También se fomentaría el estudio de
estas pues al reunir extensas áreas, serían ideales para su investigación por
parte de universidades e incluso, de las propias factorías para mejorar sus
características o evitar plagas. Cabe decir también que, ante esto último, en el caso de producir un importante campo magnético en la parte superior de la planta, este podría afectar a las plagas como el picudo rojo,evitando así que la planta muera a causa de él. Sería una ventaja extra de nuestro sistema pero no la hemos dedicado a estudio.
Y
como inciso final, decir que la creación de grandes zonas de palmeras con fin
energético, contribuiría en gran medida en la biodiversidad global pues esta
clase de bosques, así como los ya
existentes, juegan un papel fundamental en la regulación climática, el
mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la conservación de los
suelos. Por tanto, sería una gran forma de hacer frente a la tremenda tasa de
transformación y tala que se hace actualmente a los bosques por todo el mundo
contribuyendo a la creación de nueva superficie forestal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario